Chano y el autismo social

chano1

// Por Martín Cortés

 

Iré al hueso del problema: ¿es Chano un pelotudo o un capo? Con terminar la nota y quedarme con elementos de cada una podría considerarme satisfecho. De quedar pegado al macrismo a los choques, de bardear al Indio y Callejeros al reality en Nueva York, este personaje -que no podría existir sin las redes sociales ni los soportes multimedia, así que es bien nuestro- reaparece envuelto de escándalo, aunque, como un ruido sordo, tiene atrás una banda que llena estadios y ocupa en nombre del ¿rock? cierto lugar de galanes, con la inusual ayuda de la batería mediática. ¿Quién sos, Chano?

Por qué no puedo ser del jet set

Cuenta Chano en las entrevistas de Youtube que su primer trabajo, a comienzos de los 2000 y con pocos años, era pasearse con una cámara digital (un aparato del futuro en esa época) por un boliche y sacarle fotos a la gente. No cuesta imaginarse a los jóvenes de ayer nomás posando con birras y fernets, encantados de poder ser capturados en esa situación, cual campesinos rusos a comienzos del siglo XX. Más tarde, para levantar la imagen de la empresa, lo mandaron a un bar más caretón, donde iban músicos de la talla de Cerati. Ninguno le daba bola, así que Chano iba y sacaba fotos en otros boliches, por lo que lo terminaron echando. Pero ya entonces supo a dónde quería pertenecer.

Y la pertenencia la fue armando, porque a pesar del doble apellido, con un imbatible combo de francés (el Charpentier) y criollo viejo (el Moreno), no parece tener raíces en la vieja y querida oligarquía. Ni siquiera pertenece a los nuevos ricos que cada tanto da a luz nuestra convulsionada estructura productiva, sino que viene de una familia de clase media que siempre intentó vivir en los barrios conchetos de la ciudad mágica. Y Chano parece haber mamado algo de eso: el ascenso social por vía identitaria, el clásico wannabe de los ropajes y los perfumes y las saliditas, las antípodas del método peronista.

Esto serviría para explicar otras dos cosas: por un lado, una de las formas elegidas por Chano para ese ascenso, el clásico matrimonio. Chano ha comido siempre bien porque así se entra a ese mundo, ese atajo por la ventana y por la puerta grande a la vez. Salió con Celeste y con Juanita, pero coquetea con todas, sin prisa ni pausa. Y además, Chano maneja ciertos códigos que no nos representamos en un cheto hecho y derecho, como su gusto por Dolina o los Redondos: cuando dijeron que había bardeado al Indio, tuiteó: “Mentiras y mala intención. No hablo mal de la gente y menos de la gente que admiro. Mi héroe es La gran bestia pop”. ¡Si hasta canta un cover de Queso ruso!

chano2

Soundtrack del cambio

Todo indica que Chano banca a Macri, porque así parece, pero en verdad ha tenido pocas o ninguna expresión pública de apoyo. Es verdad que Macri, en su fase Jefe de Gobierno porteño, distinguió a Tan Biónica declarándolos “Embajadores Culturales” de la ciudad, en algo que con todo derecho tildaremos de *poleeémicooo*. Y es verdad que Guillo Dietrich, cuando subsecretario de Transporte porteño, salió a bancar que no le quitaran el carnet tras aquella noche de pánico y locura en agosto del año pasado.

¿Qué vio el macrismo en Tan Biónica? Quizás ese afán de ser del jet set que mencionábamos, sazonado con la alegría de habitar una ciudad linda y amigable. Alguna pista puede darla el discurso de Macri cuando aquello de los embajadores culturales: dijo que la banda “tiene que ver con una generación de jóvenes que asumió la posta de la renovación cultural permanente de la ciudad” y que “representan todo lo que queremos en términos de futuro: son jóvenes apasionados por la música, que trabajaron y se esforzaron”. Y los interpeló directamente: “Muchas gracias por lo que inspiran y el mensaje que transmiten a favor del respeto, de la de la buena convivencia, de lo verde -que es parte central de nuestra agenda – , y sobre todo de la alegría”.

Pero es un gesto unidireccional, o por lo menos una transacción con dos monedas distintas: si de un lado está el clásico movimiento del político que busca captar a los referentes de la juventud, del otro lado parece haber un aprovechamiento de la situación, el acompañamiento pasivo de un movimiento hacia la cima. No confirman ni niegan que banquen este proyecto, pero aprovechan los frutos que aquel vínculo les trae.

chano3

Daro, prestame el Colón

El último hit fueron los videos del reality #BuscarLaCanción, donde Chano se filma pelotudeando y se supone que de todo eso saldrá una canción, que avanza a lo largo de los videos y se nutre de las cosas que pasan y lo que le dicen a Chano. Tres capítulos y medio transcurren en Argentina y cinco en Estados Unidos, a donde se va acompañado de Esmeralda Mitre, quien dice a Chano que no es cheta y, más tarde, que hay que viajar en clase turista porque “es más canchero que primera” (esto sucede en el avión, el medio capítulo que faltaba).

No parece casual que se haya llevado a Esme: el viaje se lo propone yéndola a buscar al Colón, a cargo de su marido Darío Lopérfido. Chano quiere hacer un recital en el teatro: “¿Te imaginás al piberío de gala con moños fluorescentes y sombreros de led? Todo puede pasar, ¿o no?”. Difícilmente Chano podría haber elegido un peor momento para pedirle el Colón a su amigo Daro, uno de los más cuestionados del funcionariado macrista, con escraches y la presión de toda la comunidad artística con la cual él debería trabajar.

Pero qué le vamos a pedir a Chano. Él sólo quiere pertenecer, y sólo se pertenece en las buenas, en la gala: la postal del cheto no es la reunión con el contador de su fortuna, sino cómo la dilapida. Chano debe amar el cementerio de la Recoleta, el Jockey Club, el polo, todo eso que ilustra la belle époque oligarca, cuando los agroexportadores se dieron forma mientras le daban forma al país. Pero no es consciente de eso, o no le importa: Chano es un autista social, va por otro carril, un carril que quizás tenga en cuenta que Daro anda complicado para prestar el Colón, pero se tira el lance, lo sube a Youtube y le besuquea a la mujer en Nueva York. Porque una vez más: ciudad mágica, y punto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s