Ecos de un Brasil en llamas

 

Otoño pos-kirchnerista / El otro PJ / Todas las hojas son del viento / Con una rubia en el avión / Efecto Orloff

// Por Lucas Malaspina  – @thebadthorn

 

La diferencia esencial entre la situación argentina y la brasileña reside en que, en nuestras tierras, la mujer de ojos ¿vendados? ha actuado, en primer lugar, para desacreditar al gobierno anterior (cuando aún estaba en funciones), y así dar impulso a una oposición que en 2011 no había podido tener ni siquiera un candidato que superase el 20%. En el hermano país, en cambio, el aparato judicial parece mucho más cerca de una estocada final respecto a la cuestión del poder, o más precisamente, de jugar un rol determinante en quien tendrá en sus manos las palancas del Estado. Se siente heredero legítimo de la votación que cosechó Aécio contra Dilma en el segundo turno, cuando el PT venció agónicamente por menos de 3 puntos. Y obra en consecuencia, con la prepotencia de un campeón moral que va por la ansiada revancha. Aquí, el trabajo más intenso de aquello que CFK denominó Partido Judicial aún está comenzando, para intentar consolidar una relación de fuerzas que empezó a emerger luego de las elecciones: #LaRutaDelDineroK fue una maniobra de desgaste de largo alcance, y #LaMorsa una operación quirúrgica de consecuencias exitosas (para sus hacedores) no controladas (lo que sería para conformarse con Julián Domínguez terminó proveyendo la asunción de Heidi). Empezó, decimos, porque la nueva situación no fue definida por la victoria de Macri en el ballotage, por demás ajustada, ni por su metralleta estival de DNUs, sino gracias a las habilidades de Monzó-Frigerio (y a las miserias del FPV), al producirse el nacimiento del Bloque Justicialista. Como escribió Verbitsky, así fue que “la segunda Alianza ha exorcizado el fantasma que impidió que la primera Alianza pasara del segundo año”.

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La rubia, las hojas y el viento

Cual postal de este otoño pos-kirchnerista, la imagen de Ottavis y su novia (ex “rubia en el avión” de otro pitufo cristinista) congraciandose con “la Corpo” en la mesa de la Divina TV Führer de los almuerzos, se propagó como plaga por todas las ventanas de la ciber-instantaneidad. El supuesto talibán del neo-camporismo bonaerense que en el verano era vilipendiado a través de las placas de TN por negarse a votar el presupuesto de Vidal-Massa, ya aparece sumado a los que piden saber #DóndeLaTienen. El otro PJ no procura cambiar el gobierno, como ocurre en tierras verdeamarelas, sino que actúa tratando de domesticar al kirchnerismo para viabilizar el gobierno de nuevo signo que asumió prometiendo respetar su ‘independencia’. Las hojas no dejan de caer: con menos flashes de por medio, Diana Conti empieza a danzar según la coreografía lanatesca. Parece que el Flaco tenía razón: “todas las hojas son del viento, ya que él las mueve hasta en la muerte”. Si a Ottavis o Conti les espera una pronta autopsia política, o si mediante estas piruetas podrán encontrar un lugar bajo el ecosistema globolífico, no lo sabemos. Pero a su forma, estos impensados corifeos de Bonadío también interpretan aquella divisa de Charly que reza: “cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada”. Urtubey y Bossio hacen escuela.

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Vaselina psico-social

De la cruzada anti-corrupción, la nueva administración obtiene un beneficio colateral: en ciertos casos, la repetición permanente de las calamidades del kirchnerismo, parece actuar como una suerte de vaselina psico-social. El propio Lanata (flamantemente ex-retirado) dijo que con Stiusso en el país, se venía un festival de carpetazos:  acto seguido, en medio de la polémica por el pago a los fondos buitre, apareció de nuevo para revelar videos de oscura procedencia (¡posiblemente certeros!). La idea que se transmite con esta operación mediática, es clara: se robaron todo, ergo, ahora no hay guita y tenemos que endeudarnos, aunque no nos guste. Los trabajadores se sienten interpelados, por sentido del deber hacia su país, a una nueva disciplina laboral desfavorable. Por más repudiable que sea la corrupción, esta existe y se propaga por la descomposición de un sistema, y no es el fenómeno central de la lógica del mismo. Lo que estamos presenciando es, en parte, un ajuste de cuentas contra una camarilla estatal (o sea, intra-capitalista) que quedó girando en el vacío, pero que en realidad es un tiro por elevación contra las condiciones de vida de las masas. Así en Brasil como en Argentina.

 

Don Jaime is in da jaus

Stiusso, quien junto al menemismo, la Alianza y el kirchnerismo manipuló la causa AMIA usándola como plataforma de operaciones para ‘la guerra contra el terrorismo’ del imperialismo yanqui y los intereses del sionismo, se cree que es el dueño del Estado argentino. Su oposición al kirchnerismo, cuando este llevó adelante el memorándum, fue una de las principales razones que motivaron el declive del gobierno de CFK. Sin duda, su objeto no fue salvar ningún interés nacional o popular, pero al tocar esa causa y querer manipularla en función de sus intereses, se ganó un enemigo temible. La victoria de Macri fue, en ese sentido, la victoria de Stiusso, la victoria del “Estado profundo”, la victoria de “las entrañas del Estado”. En estas condiciones, el caso Nisman, un alfil de Stiusso (y hasta 2011, del propio kirchnerismo), es un “caballo de troya” de la derecha para que la vieja SIDE discipline a la Justicia que creyó que podía obedecer a CFK, jefa transitoria del Estado, en vez de a sus jefes naturales, es decir, los actuales mandamases de la AFI que Macri trajo de regreso nuevamente. Esa es una razón central por la cual estamos viviendo lo que Martín Rodríguez denominó “la venganza de los nerds apolíticos”. En Brasil se vive una situación tan o más estremecedora, esto por cuanto “La coyuntura que siguió al escándalo del Mensalão propició un reforzamiento del papel de la Justicia, a partir de la acción determinante de los medios de comunicación en la transformación del tema de la corrupción en el ítem más relevante del debate público…. [lo cual] fortalece segmentos del aparato del Estado sobre los cuales la población no tiene ningún control o influencia” (ver “O Brasil em trance”, de Darlan Montenegro).

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Eu sou você, amanhã

Cuando muchos de los millenial ni siquiera habíamos nacido, una publicidad de vodka Orloff mostraba en Brasil a un hombre que bebía una marca distinta, hablando consigo mismo en el día después, pero con resaca, e invitaba a tomar Orloff, para evitar ese efecto indeseado. En ciertos círculos de economistas, la idea es que Argentina refleja el futuro de Brasil quedó sellada con la frase distintiva de aquel corte: “eu sou você, amanhã”. Se lo conoce como ‘efecto Orloff’. Probablemente, esta sea la inspiración de la Rede O Globo y de los manifestantes pro-impeachment que dicen envidiar el presente político de Argentina. Pero hay que afinar el ojo para ver las múltiples diferencias. Debe anotarse que CFK, al contrario de Lula, no tiene un pasado de lucha en las calles, ni de movilización popular. Por otro lado, si bien “hoy los medios hegemónicos argentinos descubren que los del PT fueron gobiernos ‘populistas’ luego de haber contrapuesto durante años las administraciones petistas al kirchnerismo” (como apuntó un amigo aquí), la realidad es que los gobiernos del FPV estuvieron más distanciados del imperialismo yanqui que los de Lula-Dilma. Y en cualquier caso, parecería impensable que en la Argentina el FPV participase de una coalición estable con determinados sectores de la izquierda política o social en contra de la ofensiva de la derecha, como ocurre en el caso del Frente Brasil Popular (ya que se acuse al sectarismo de cierta izquierda o al macartismo de la mayoría del antiguo oficialismo). Más cerca en el tiempo, las llamadas “plazas del aguante” (o la propia despedida de CFK) fueron mucho más masivas que lo que fueron las contramarchas nac&pop versus ‘el campo’ o los ‘caceroleros’, pero no han demostrado eficacia sino una emotividad inconducente, sin negar que frente al ‘estado de excepción’ veraniego de Cambiemos, fue este sector de la oposición el que protagonizó la tímida resistencia. ¿De qué lado del espejo estará la clave del ‘efecto Orloff’? Pocos días antes de que la izquierda marchara a la Rural para rechazar la llegada de Obama (quien finalmente no se hizo presente en el lugar), en Brasil un mitin anti-impeachment identificaba la detención de Lula con los intereses de nuestro presidente, al grito de “Fora Macri”, ante un reportero de los próximos tetra-players argentinos.

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